lunes, 3 de noviembre de 2008

Esencia y apariencia

Sobre la esencia y la apariencia hay mucho que decir si nos movemos en el plano más mundano, más de andar por casa y no nos centramos tanto en el análisis filosófico.
La esencia sería aquello que constituye la naturaleza de las cosas, lo permanente, lo invariable. Así pues sería lo más importante y característico de una cosa. Sin embargo la apariencia sería el aspecto o parecer exterior de alguien o algo. Incluso a veces suele utilizarse con un matiz despectivo entendiéndose tal término por cosa que parece y no es.
Las anteriores definiciones marcan una clara diferencia entre ambos términos.
Entonces, ¿por qué pueden presentar controversia dichos términos?. Trataré de analizarlos con los conocimientos que poseo en estos momentos, es decir antes de pasar al estudio que establece el profesor Francisco José Martínez Martínez.
La esencia sería el ser de las cosas, lo que una cosa es sería su esencia. Bien, pero una cosa, pese a tener una esencia, un ser, debe manifestarse ante nosotros para ser conocida de alguna manera, esto es mediante su apariencia. Puesto así podría pensarse que la esencia y la apariencia son la misma cosa, pero esto pienso que nunca es posible. Toda cosa, al aparecer ante nosotros, al manifestarse para ser conocida, debe forzosamente adaptarse a nuestra estructura conceptual humana, de forma que lo que nosotros captamos no sería su esencia, sino su apariencia. Desde este punto de vista nunca se podría conocer la esencia de algo, sólo podríamos conocer su apariencia.
La física trata este tema de diferentes modos, y en el fondo viene a ser lo mimo.
El experimento mental de Schrödinger que se ha tomado el nombre de "la paradoja de Schrödinger" tiene, bajo mi punto de vista un transfondo filosófico relacionado con el tema que en estos momentos estoy tratando. Si entrara en detalles sobre la mecánica cuántica me introduciría en otro tipo de cuestiones que en estos momentos no voy a tratar. Simplemente me quedo con la siguiente frase:
"En el momento en que abramos la caja, la sola acción de observar modifica el estado del sistema tal que ahora observamos un gato vivo o un gato muerto".
La sola acción de observar modifica el estado del sistema, o lo que viene a ser lo mismo, la sola acción de conocer, de intentar indagar en la esencia de algo modifica ya ese algo, de forma que lo que en realidad conocemos es como aparece ante nosotros, como se manifiesta. Pero este manifestarse se hace realidad cuando se ajusta a nuestro esquema de conocimiento, a nuestra estructura conceptual.